ERNESTO “EL POTRO” CASTRO: 33 AÑOS ININTERRUMPIDOS DE RADIO, PASIÓN Y VIGENCIA

ERNESTO “EL POTRO” CASTRO: 33 AÑOS ININTERRUMPIDOS DE RADIO, PASIÓN Y VIGENCIA

Ernesto “El Potro” Castro, una de las voces de la radio salteña, celebra 33 años de trayectoria ininterrumpida al aire, acompañando a la audiencia con su estilo directo y cercano. Hoy conversamos con él para repasar su camino en los medios, anécdotas, desafíos y la vigencia de la radio en estos tiempos.

¿Cómo fueron tus primeros pasos en la radio?
Desde chico me gustaba la música tropical uruguaya. Había un programa que se emitía en Radio Cultural, se llamaba Caribe Show y lo conducía Miguel “Salsa” Díaz. Tuve el gusto de conocerlo personalmente por intermedio de un primo; íbamos a su casa para que nos grabara cassettes con temas de la década del 80: cubano, antillano, Casino, Borinquen, entre otros. Los pasaba de vinilo a cassette y, cada vez que iba, aprendía mucho de la historia de la música.

Con el tiempo seguí frecuentando su casa y generamos una muy buena amistad. Luego él dejó de hacer el programa y nadie más difundía esa música en Salto. Yo, a la medianoche, escuchaba Tropical de Gala, que conducía Carlos Regueira por Radio Oriental; con cierta interferencia, se podía escuchar por aire. Ahí me enteraba de todas las novedades y de los nuevos lanzamientos. Después iba al Palacio de la Música y encargaba los cassettes, siempre tenía todo lo nuevo que salía.

Un día, mientras me preparaba para ir al liceo, escuché una promoción en Radio Cultural que anunciaba la llegada de un nuevo programa: Golazo Tropical. Eso me puso muy feliz. El 1º de abril de 1991 se emitió por primera vez, conducido por Sergio Reinoso, quien hasta hoy sigue con el programa. En el comienzo estuvo Abel Rodríguez y luego José Rodríguez acompañándolo.

Cuando iba al liceo, pasaba por la radio y dejaba cartas pidiendo algunos temas. Allá por febrero de 1993, en una de esas cartas le escribí a Reinoso que yo tenía mucho material de música y que, si quería que le grabara, estaba a la orden. Ese mismo día, Sergio me llamó al aire: “Al amigo Ernesto lo esperamos por la radio”, dijo. Fui y le llevé una lista muy larga de todos los cassettes originales que tenía; obviamente, en la radio no contaban con todo ese material. Ahí empezó una buena amistad con Sergio Reinoso.

Seguí yendo seguido al programa para llevarle cassettes que le grababa. En ese momento estaban por armar un cassette celebrando los dos años de Golazo Tropical y yo le hice un dibujo para la carátula.


¿Recordás tu primera salida al aire? ¿Qué sentiste?
Recuerdo que, cuando se hizo ese programa especial por los dos años, Sergio me hizo hablar al aire. Cuando me dijo: “Buenas noches, Ernesto, ¿cómo andás?”, yo solo respondí: “Bien de bien”. Esas fueron mis primeras palabras en radio.

De ahí en más seguí participando. Hablaba mucho de música y de su historia porque, gracias a Miguel Díaz, aprendí mucho. Además, leía todas las fichas técnicas de los cassettes: veía las carátulas con los integrantes de la orquesta y me interesaba saber quién era el bajista, el tecladista, el timbalero, el de las congas, las trompetas, etcétera. Era un verdadero estudioso de la música.

En esos días, cuando ya me había integrado al staff de Golazo Tropical, Sergio me comentó que en el equipo deportivo de la radio, Deporte al Día, dirigido por José Enrique Panizza y José Roque Alfieri, estaban precisando a alguien para la información de estudios. Se escuchaban radios de Montevideo y se informaban los resultados del fútbol uruguayo e internacional. Ellos hacían el programa Los 30 del Mediodía, donde participaban Alfieri y Panizza. Fui a hablar con ellos de parte de Sergio y ese mismo domingo ya me integré al equipo haciendo estudios.

A los pocos domingos ocurrió que el operador del fútbol terminó su turno y el operador de la radio no había llegado. El operador del fútbol se fue y, cuando le pregunté si no tenía que esperar al otro, me respondió que no era empleado de la radio, que solo trabajaba en el fútbol. Puso un disco de pasta al aire y se fue. En aquel tiempo no había computadoras ni nada automatizado: eran bandejas de vinilo para la música y cassetteras para las tandas y artísticas.

En ese momento apareció Leonardo Vinci, director de Radio Cultural y FM Del Éxodo. Le conté lo que había pasado y me preguntó si sabía manejar los controles. Le dije que no, entonces mandó a llamar al operador de la FM, Leonardo Oliva, quien tampoco conocía esa consola. Entre los dos, literalmente a cuatro manos, logramos sacar adelante la programación. Teníamos El Fogón de los de Viana, con artistas en vivo en la fonoplatea, y más allá de algún bache, salimos adelante.

Al otro día le conté a Sergio lo que había pasado y me dijo que tenía que aprender a manejar los controles porque podía volver a suceder en cualquier momento. Y así fue: al domingo siguiente el operador estaba enfermo y no fue, pero yo ya sabía manejar los controles porque había practicado toda la semana. Enseguida Sergio me recomendó con el gerente de la radio, Nelson Cruz. Al principio no quería tomarme porque yo era muy joven, pero finalmente, gracias a las recomendaciones, me contrataron como operador. Ahí empecé con turnos. Fue algo que no esperaba, pero la radio se volvió mi pasión.

Al año siguiente, en 1994, ya empecé a trabajar como canchero y movilero en los partidos de la Liguilla en el estadio. Éramos Enrique Garbarini y yo los movileros, junto a Tito Nieves. Había un plantel bárbaro en el equipo deportivo y en la radio en general.


¿Siempre dedicado al mismo género?
También hice, en Radio Cultural en aquellos tiempos, programas de tango y folclore, los domingos en la mañana temprano.


¿Cómo cambió la radio desde que empezaste hasta hoy? ¿Cuál considerás que es la clave para sostenerse tanto tiempo al aire?
Doy gracias de haber comenzado en un tiempo en el que no era fácil el acceso a la radio, mucho menos para trabajar. Había gente que iba a comprar espacios con plata en la mano y les hacían llevar un demo primero; la mayoría no quedaba o no les vendían el espacio.

Compartí con programas como Rotativo Rural en la mañana, con Oscar Garaventa; luego La Revista Hablada, con Juan Rodríguez Cristaldo; el deporte; la Quiniela con el “Bomba” Etchevarría; La Mañana del Domingo, con Oscar Bibbó y Diego Fernández, junto a Palito Margall; El Fogón de los de Viana, entre otros.

Cuando, alrededor de 1995, Garaventa se va a Radio Arapey, con Quique Panizza empezamos Rotativo Matinal, junto a Rossana Panizza, que era nuestra operadora. Yo me encargaba de la locución comercial y ahí empecé a incursionar en el periodismo: hacía entrevistas, cubría conferencias, entre otras tareas.


¿Cómo preparás un programa hoy en comparación con antes?
Nunca preparé los programas, ni los musicales ni los periodísticos. Me he caracterizado por hablar mucho de la historia de la música, contar anécdotas e informar sobre cantantes y músicos. Para mí no se trata solo de pasar música, porque eso lo hace cualquiera. Con el tiempo me convertí en un referente en la difusión de la música tropical.


¿Cuál fue el momento más emocionante que viviste en radio? ¿Y el más difícil?
El momento más emocionante fue haber comenzado joven, en una época en la que no era fácil trabajar en radio, y poder aprender de grandes referentes: locutores, periodistas y operadores.

El momento más difícil fue cuando cerró Radio Cultural. Yo estaba de operador ese día y fueron momentos muy duros. A eso se sumó la crisis de principios de los 2000. Sin embargo, nunca dejé de luchar y siempre traté de ayudar: cuando alguien necesitaba una grabación o una mano para editar un programa, lo hacía. También enseñé a muchos a manejar los controles, en una época en la que nadie te enseñaba nada y había muchos celos dentro del trabajo.


¿Alguna anécdota curiosa o divertida que recuerdes?
En 1995 tuve la oportunidad de ir a Montevideo, donde Panizza me había recomendado con gente de Deportes de Radio Carve. Como faltaba bastante para el inicio de la actividad deportiva, empecé a estudiar Comunicación con el profesor Mario Grecco. Después de eso, decidí volver a Salto porque quería aplicar lo aprendido aquí y no pensé en irme más.

Allá iba a los ensayos de las orquestas en la sede de AUDEM y a otros lugares; hacía entrevistas y se las enviaba a Sergio para el programa, al igual que el material de difusión.


¿Hay alguna entrevista o cobertura que te haya marcado especialmente? ¿Qué te motiva hoy a seguir haciendo radio?
Lo que me marcó fue haber incursionado en el periodismo con Panizza, porque ahí se me abrió otro mundo de posibilidades, más allá de ser operador o hacer programas musicales.

Tuve un pasaje por Emisora del Éxodo, Radio Turística cuando recién se había mudado a Salto, Mundo FM, Radio Arapey, FM Del Parque, Alegría FM, Bemba FM, Impactos FM y Radio Libertadores, donde continúo hoy como informativista desde la pandemia.

Hoy en día, los años me han dado trayectoria y vigencia, y la mayor satisfacción es el reconocimiento de la gente. Muchas veces me encuentro con personas que no conozco y me dicen que me escuchan siempre o que me han escuchado durante años, y eso llena el alma.


¿Tenés proyectos nuevos o metas pendientes?
Actualmente no estoy haciendo Caribemanía, el programa que comencé cuando me fui de Golazo Tropical. Allá por 1998 me cambié de radio y tuve que iniciar mi propio espacio. La meta es volver a hacerlo y proponer algo distinto, incorporando entrevistas por videollamada para que la gente conozca a los artistas y quede un registro de eso.

En 2018 fui uno de los cinco uruguayos que viajaron a China a un seminario de comunicación. Fue una experiencia muy enriquecedora, donde además hice muchos amigos: colegas de Uruguay, Colombia, Panamá, Ecuador, Bolivia, Perú, República Dominicana, Chile y Guinea Ecuatorial.

Por Virginia V. Siboldi

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